miércoles

Poema 1 (de las quince triZas)









la rechazaba

nos atareaba realmente aquel intento, a la salida

en las curvas en las más dolorosas alucinaciones en los más escabrosos celos y ternuras de la carne definitivamente aquellas cuatro tres dos usted tiene sueño muucho sueee....

como perras nos despedazábamos y movíamos la cola, comiendo de tus manitas con transparente y afilado cutex.

reencarnaré en maleza por lo encandilado ciego obseso: dolorosa, te hubiese cargado hasta la Tierra y conseguido pasaporte y hasta jaula para dos


lunes

survival telegraphy



SURVIVAL TELEGRAPHY



..................- reportamos una que otra pérdida: los caminos intactos el cielo parchado con un tal asfalto que ni los ángeles notan: una que otra mueca de sangre o cierto papelón la noche exacta,, nada que el yeso en camino no retoque: carita de porcelana. el silencio interferido por aves de cristal que aúllan calaveras: “este si que es el feo lugar donde habitan los miedos” aúllan. - su indiferencia sería un mal menor, violarlas con chocolates intoxicarla de paz rebalsarlas a puro pánico y belleza: mas ellas no se vienen con ud. sólo por un cigarro, no, ellas andan ocupadas zurciéndolo todo avasalladoras con sus caderas y esa mirada con tan buena puntería, como para confundir a cualquiera: reportamos una que otra pérdida: - el - de - la - cor- dura-................

tripas corazon





tripas corazOn derramando sal con los dedos en el enchufe muertos de frío en la cuerda floja al cuello dándole cuerda a la cordura aquí yacen los anuncios de tiempos mejores los claveles desencandilados el hilo de baba entre las muelas!!












sábado

doña uve









doña uve



El tipo se largó a las pocas semanas,
dejó dinero insuficientes monedas las paredes amontonadas el cielo abierto y esa “miserable ausencia” rezongaba la dueña,
la señora Uve, como se hacía llamar en sus nocturnos fogosos cobros de los gastos comunes.

Viajaba liviano. Gesticulaba con profundidad.

La señora Uve sangraba celestito, cuchicheaba por sus bocas, encrispábase al lado de esas cartas llenas de siempres y huyamos princesa. Al cabo de minutos ya nos perseguía en el pasillo.

“tendrás que empelotarte”... “hijo de culebras”... engullía, gemía, golpeaba los sesos de los pasajeros con sus senos lecheros –la Uve ciertamente conoc
ía sus dones-... “métemelo” rugía, y todos los del pasillo acudíamos a la fosa de turno, “pégame” gritaba.

El marido a veces venía a escuchar, nos traía cerveza y la insultaba en silencio:. .. ... .... ...La mujer barría iluminaba cocinaba alimentaba peces en la batea pintábase con sofisticación... jamás vimos más pulcritud ni tanto mozalbete cabalgando como en la pensión de la Doña Uverlinda.





parece que todo el
mundo se fue a sus
kasas!!!